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La obra de Bello y Reborati  puede estudiarse en dos capítulos bastante diferenciados.
Por un lado  la obra de la empresa  en general,  a partir de 1921 y hasta 1939. Por otro, el inconcluso conjunto habitacional popularmente llamado Carrasquito, en el barrio Jacinto Vera,  construido paralelamente entre 1934 y 1939.

Hasta agosto de 2017, se han fichado y publicado un total de 356  construcciones, 208 en Pocitos- Punta Carretas,  68 en  Carrasquito  y 80 en otras zonas.
Todas pueden consultarse por su dirección en el listado que aparece a la izquierda (en la versión web, para verla en dispositivos móviles hay que cambiar a la versión web).
Todavía quedan  algunas por relevar, por lo tanto invitamos a quienes quieran participar en esta tarea nos hagan llegar sus colaboraciones al correo electrónico que se detalla en nuestra página de contacto incluso si lo desean, incluyendo sus propias fotografías.
El inventario en la zona de Pocitos, sin duda debido a la importante concentración de construcciones en un ámbito geográfico reducido, ha sido más eficientemente realizado que en el resto de la ciudad. Si consideramos un total aproximado de 350 casas construidas por la empresa en esa zona, han sido censadas casi un 60%.
En el resto de la ciudad sobre unas 150 el total fichado no llega al 53%.
Es de suponer además, que como fuera de Pocitos las demoliciones por construcción de edificios en altura han sido menores, debería  haberse conservado un porcentaje mucho mayor que en Pocitos, o por lo menos proporcional.


Respecto a lo construido en el barrio en Jacinto Vera, conviene apreciarlo como un todo accesándolo por la etiqueta Carrasquito.
Se trata de una urbanización o un conjunto habitacional, desarrollado como un conglomerado de casas individuales, o como máximo dos unidades en una misma casa.
Se eligió  una unidad estilística, inspirada en el racionalismo a veces con detalles art decó, e incluso náuticos, a pesar de la  lejanía de la costa.
Este muy importante núcleo originalmente proyectado para ser de 400 viviendas, cuyos permisos de construcción se tramitaron en 1934, quedó inconcluso en 1939 cuando se había construido aproximadamente una cuarta parte del total.
La perturbación económica producida por la segunda Guerra Mundial,  impidió a Bello y Reborati construir de acuerdo a los presupuestos, llevándolos a la quiebra.
Este capítulo de la obra de los constructores, ha sido igualmente tratado con indiferencia, a pesar de que también merece un estudio minucioso por su influencia en la dinámica del crecimiento de la ciudad, y por el singular e innovadora concepción estética del conjunto, hoy bastante difícil de apreciar por las modificaciones que se realizaron en muchas de las construcciones.


 Fotos y gifs Minnie

Película de Bello y Reborati inspeccionando obra

Gracias a una colaboración de Héctor M., podemos apreciar nada menos que de una breve película en la que Ramón Bello y Alberto Reborati aparecen recorriendo una de sus obras de mayor envergadura, la construcción del Mercado Modelo.
Se ve allí a los constructores serios y  muy elegantes, a Reborati con un impecable traje cruzado y a Bello con sombrero y corbatín.
La resolución de la imagen no es la todos desearíamos, pero el documento es de enorme importancia.




La película, que incluye otras escenas de la construcción del edificio, es atesorada por el Mercado Modelo, y en 1991 fue utilizada por realizador Luciano Álvarez para una serie de televisión  producida por la Universidad Católica de Uruguay y la Fundación BankBoston y emitida por Canal 10.
Gracias Héctor por esta joyita.

Hacia una historia de la firma

Tapa del libro de Boronat-Risso



No resulta del todo fácil hoy día buscar referencias sobre el accionar de Bello y Reborati, como empresa y ni tampoco de sus socios Ramón Bello y Alberto J. Reborati.

Las fuentes no son muchas. Es ilustrativo el libro de Yolanda Boronat y Marta Risso. Él nos proveyó de invalorable material para este trabajo.
Otra fuente es la entrevista de Ariel Erlichman a Dora Reborati contando de primera mano anécdotas familiares.

Pocos son los datos disponibles sobre Ramón Bello. De origen italiano, más precisamente napolitano, al momento de asociarse con Reborati, era un constructor reconocido, y persona de capital, siendo presumible que antes de concretar la sociedad con Reborati,  ambos hubieran trabajado juntos en alguna construcción.

Por su parte, la familia Reborati era de origen genovés. Giaccomo Reborati Caron (1864-1941) padre de Alberto, se casó  con María Batiste, de igual origen, pero nacida en Montevideo. El novel matrimonio se estableció en Montevideo en 1902, con sus dos hijos, Elvira y Alberto Jerónimo Reborati Batiste (1893-1954).

Recorte de prensa. Boda de Alberto Reborati
 A Don Giaccomo, parece que le fue muy bien en sus actividades de comerciante e importador, al punto que fue unos los iniciales veraneantes, transporte en diligencia por medio, de Maldonado.

De esos viajes, han quedado fotografías y sobre todo dibujos realizados por Don Giaccomo, quien llegó a realizar alguna exposición con los mismos.

Algunos de los vitrales que adornan las casas de la empresa se basaron en sus dibujos.

En el sitio del Banco de Historias Locales (Maldonado), existe una muy completa reseña de la familia, con fotografías y deliciosos relatos. Recomendamos visitarlo.

Su hijo Alberto, hizo sus estudios iniciales en el Colegio Seminario de Montevideo, luego comenzó a estudiar Matemáticas en la Universidad de la República. En aquella época, esa carrera habilitaba tanto para la ingeniería como para la arquitectura, siendo éta la orientación elegida por Alberto.
Estudió durante cuatro años, pero dejó trunca su carrera por el tiempo que le insumía sus otras actividades.
Casa de los Reborati en la calle San Fructuoso, donde también funcionaba el estudio.

Trabajó en el estudio del Arq.  Leopoldo Tosi, también como dibujante en la Intendencia de Montevideo, a la vez que a partir de 1914, comenzó a realizar  trabajos particulares que le otrogaron prestigio creciente.  En 1918 por ejemplo, Carlos Vaz Ferreira le encarga el poyecto de su casa quinta en Atahualpa, Reborati tenía 25 años.

Ese mismo año contrae matrimonio, del cual nacerán cuatro hijos. La prensa de la época da detalles del acontecimiento.


El estudio de Reborati funcionaba en el subsuelo de su casa ubicada en San Fructuoso 1926.

El 22 de julio de 1921, se concreta la sinérgica sociedad Bello y Reborati.
La operativa de la firma era comprar terrenos, fundamentalmente en la zona de Pocitos, Trouville y Punta Carretas, fraccionarlos, y ponerlos a disposición de los clientes.
De acuerdo a las necesidades de espacio y locación requeridos, en un plazo máximo de 48 horas, el potencial cliente ya podía contar con un anteproyecto, en general basado en un plano tipo.
Es de destacar que en la época no exitían computadoras, menos los programas de diseño asistido por computadora,  todo se dibujaba a mano con tiralíneas y tinta.
Los proyectos de Bello y Reborati, alentados por la Ley Serrato, rompían con el anodino diseño de la casa estandard tan en boga hasta ese momento, Tendían a reproducir la estructura de las casas de categoría, pero en espacios mucho más reducidos y sobre terrenos de escasa superficie que obligaban en general a construir en tres niveles.

Armónico núcleo de casas de plano tipo constrido por la firma en la calle Santiago Vázquez

La firma también se encargaba de tramitar un prestamo hipotecario, ya que no financiaba directamente sus construcciones.
Igualmente, el comprador recibía la propuesta de obtener su casa amoblada, con elementos fabricados en los talleres de la firma.

Edificio que la firma construyó en la calle Cerrito. Sus oficinas que ocupaban la planta baja

Folleto publicitario. Silencio en la revista Arquitectura.
El éxito acompañó a los empresarios. En 1929 inauguran un edificio en Bartolomé Mitre y Cerrito.
La planta baja se destinó a las oficinas de la empresa. Para ese entonces unas 2.000 personas trabajaban en ella, produciendo la mayoría de los insumos requeridos: ladrillos, tejas, azulejos y cerámicas, carpinteria y herrería. En promedio entregaban una construcción por semana.

Hacia 1936 el catálogo de las obras construidas por la firma recogía más de 500 casas entre viviendas unifamiliarares y algunos edificios de apartamentos.
La firma impulsó decisivamente el desarrollo de Pocitos y Punta Carretas como barrios residenciales, renovó los criterios constructivos de las viviendas de tipo medio, introdujo nuevas formas de comercialización, generalizó el uso de las losas de hormigón armado y concibió primero una estética particular y característica de evidente inspiración mediterránea, que supo luego cambiar al recionalismo según los gustos del mercado.

El hotel de La Floresta, también pertenece a la obra de Bello y Reborati
Sin embargo el hecho de no poseer Reborati título habilitante y que fuera otro quien firmara los planos, hizo que sus trabajos fueran dejados de lado por la comunidad de arquitectos uruguayos y en particular ignorados por la revista Arquitectura.

Edificio de renta en la calle Andes. Una joyita que podría estar en el eixample de Barcelona.

Casa construida para Ramón Bello en Tomás Diago y Solano Antuña.
Las fachadas del período más característico de la obra de Bello y Reborati se destacan por el uso de aleros, balcones, logias, columnas, cerámicas decoradas y revestimientos de colores y texturas diversas combinados con gran coherencia. Los que corresponden al último período de su producción son, sin embargo, de estilo racionalista con influencias art decó, integradas en muchos casos a la llamada arquitectura náutica.

La calidad de la construcción unida a precios ventajosos, hicieron que quienes desearan encargar a la empresa la construcción de su casa debieran anotarse en lista de espera.

Avda. Brasil y Ellauri
En 1939, la firma estaba abocada a la construcción de 400 casas que le fueran encargadas para personal militar en el barrio "La Blanqueada". Los intentos de realizar las construcciones honrando las cotizaciones acordadas fueron infructuosos ante la inflación desatada por la Segunda Guerra Mundial, y como consecuencia la empresa fue a la quiebra.

En la calle Berro
No fue sino hasta finales de la década de 1960 que a iniciativa de Mariano Arana su obra fuera estudiada y en cierta medida revalorizada por la Facultad de Arquitectura de la Universidad de la República.
La mayor parte de la producción de la empresa se orientó a cubrir la demanda de viviendas de clase media, aunque en ella figuran también obras de mayor costo y categoría.
Parte de sus construcciones desaparecieron sustituidas por edificios de apartamentos. Las que se mantienen en pie han sido protegidas por el municipio de Montevideo, y muchas con frecuencia creciente figuran en los itinerarios turísticos de la ciudad.
En 1970, un incendio destruyó el estudio donde se guardaban los archivos de la firma perdiéndose de esta manera una parte fundamental de la historia de la arquitectura uruguaya de la primera mitad del S XX, aunque mucho de ella pervive aun en las calles de Montevideo.
Casa de Alberto Reborati en la calle Solano Antuña. Su estilo llevado al paroxismo.





Rambla Armenia 3795 con Arturo Prat



Arturo Prat, héroe naval chileno. Foto Minnie

Puerto del Buceo. A la derecha el edificio del Yacht Club de Montevideo.   Foto de Archivo

Otra toma similar pero 50 años después: pocos cambios.  Foto Minnie

En su libro Barcos de ladrillo el arquitecto Juan Pedro Margenat, entre las construcciones icónicas del estillo arquitectura náutica,  hace referencia a la casa-yate del Buceo.
Precisamente esta construcción, según información recogida por el propio Margenat sobre testimonios de primera mano,  fue proyectada y realizada por Bello y Reborati, aunque surge un inconveniente insalvable para apreciarlo: la casa fue demolida hace casi cuarenta años.

Foto LIFE

Afortunadamente, las singulares características de la construción llamaron la atención de un equipo de fotógrafos de la revista LIFE de paso por Montevideo, lo cual nos permite disponer de testimonios gráficos de la construcción tomados en  la década de 1950.

La palma se ha conservado, y como dirían los chilenos harto crecida... Foto Minnie

Foto LIFE

Aquí no se trataba sólo de inspirarse en elementos típicos de un barco, como ventanas en forma de ojo de buey, barandas tubulares de metal o muros curvos, sino de reunirlos absolutamente todos para directamente imitar un yate hasta en sus chimeneas, ventillaciones y salvavidas, sin olvidar la cofa coronando el conjunto.
Hasta nombre de barco tenía, Luis María II.

La misma esquina alberga ahora un gran edificio. Foto Minnie
Foto LIFE

La ubicación era inmejorable para una construcción de esta naturaleza,  lo que hoy es Rambla Armenia (Antes de la inauguración de la plaza Armenia este tramo también se llamaba Rambla República de Chile) y Arturo Prat, justo frente al puerto de yates del Buceo.
Un proyectista puede inspirarse en las líneas de un barco, pero la idea de reproducirlo como si una tormenta lo hubiera arrastrado al otro lado de la rambla resulta un tanto exagerada. Seguramente la idea  partió del comitente de la casa.

 Foto Minnie

La piqueta de una empresa de demoliciones hizo un día zozobrar a casa-yate. En su lugar creció un enorme edificio al que pusieron por nombre, seguramente rindiéndole póstumo homenaje, Del Barco.
Convengamos además, en que la imaginación podría reconocer en su fachada la estilizada proa de un barco.
 

Parecida suerte corrieron las casas del entorno, dejando su lugar a decenas de edificios que cambiaron radicalmente la fisonomía del Puerto del Buceo y sus alrededores.




Vieja toma de la parte posterior del barco del Yacht Club . Foto archivo




Fotos Archivo, LIFE, Minnie



Arquitectura Náutica

El edificio del Yacht Club de Montevideo, de Crespi y Herrán terminado en 1938 (foto Estudio6)


En más de una oportunidad en este sitio hemos hecho referencia a la arquitectura náutica, estilo que en Uruguay tuvo un gran desarrollo en la década de 1930. 
Fue precisamente esa época la de mayor auge de Bello y Reborati, no es de extrañar que esa tendencia haya influenciado en mayor o menor medida,  muchas casas de la firma que no se catalogan entre las de estilo ecléctico mediterráneo que los hizo famosos.


Sobre el estilo náutico en la arquitectura uruguaya resulta ilustrativo el libro del Arq. Juan Pedro Margenat  Barcos de ladrillo Arquitectura de referentes náuticos en Uruguay 1930-1950, editado en 2001.
En un segmento el autor expresa "La gente los llamaba, entre otras formas, el "barco del Yacht Club", el "buque petrolero de Lorente", la "casa-yate del Buceo", el "barco de Atlántida". Se trata de "lanchas", "yates" o barcos construidos en hormigón armado y ladrillo, generalmente ubicados sobre el borde costero; barcos de ladrillo que en un proceso lúdico transitado por sus autores comenzaron siendo "barcos de papel" (sobre papel) para soñar y luego dejarse llevar por la imaginación. Varios de esos nombres llegaron a nuestros días siguiendo los caminos de la tradición oral. Muchos de ellos son edificios de sorprendente nivel - elogiados calurosamente por los críticos extranjeros que nos visitan - que representan una producción genuina de nuestra arquitectura, en los que es posible apreciar la autenticidad de los procesos que siguieron sus autores, con resultados que trasuntan excelencia."




Vista desde una de las terrazas del Hotel Oceanía (1937) al momento de comenzarse su demolición parcial para transformarlo en apartamentos de alto confort. (Foto Pablito28).


Dos hoteles-barco en balnearios, el de Atlántida (1938) y el de La Floresta (1937), este último de Bello y Reborati.



Ültimos pisos del Edificio El Mástil en Avda. Brasil y J. Benito blanco  de Vázquez Barriere y Ruano (1935)  Foto Estudio6
Foto Estudio6
Algunas garitas policiales, otrora mucho más numerosas, también se inspiraron en este estilo. La parte frontal, recuerda  la cabina de mando. En la parte posterior una ventana circular a modo de ojo de buey.

Sigue una serie de fotografías tomadas en un sector de las entonces recién inauguradas (1935) instalaciones de Ancap en La Teja, obra de Rafael Lorente Escudero. El estilo náutico campea por toda la obra.
Diez años más tarde, Lorente también se encargaría del proyecto del edificio sede, en la entonces Diagonal Agraciada, pero con un estilo completamente diferente.



La sala de bombas, sin duda todo un barco.

Dos tomas del cuartelillo de Bomberos, también claramente náutico.










Construcción emblemática sobre la Rambla en el parque Rodó.


Este estilo ha tenido también ecos en la arquitectura de fechas mucho más recientes coomo se ve en las siguientes fotografías de estos dos edificios, construidos en la década de 1990.






Este edificio, Altos del Ombú,  se ubica precisamente en Br. España junto al Ombú, muestra los elementos clásicos del estilo. Ventanas circulares imitando ojos de buey, barandas con perfiles metálicos tubulares, muros curvos etc.

La siguiente foto muestra la imponente proa del edificio El Monarca que se levanta apenas a un par de cuadras del anterior,  en Ellauri y 26 de Marzo. La concepción es bastante similar.
En ambos casos aparece el ladrillo visto, cosa que no ocurría en los edificios de los 30's.



Fotos Minnie, Estudio 6, Pablito28